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Casi dos millones de personas sin prestaciones

En medio de debates sobre la revisión del sistema de desempleo y sus ayudas, las diferencias de enfoque entre la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la de Economía, Nadia Calviño, han generado polémica. Esta discusión pone en duda la efectividad del respaldo social prometido por el Gobierno durante la legislatura anterior, al examinarse datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) y del Servicio de Empleo Público (SEPE), revelando que cerca de dos millones de desempleados carecen de acceso a prestaciones por desempleo.

Un estudio titulado «El coste social del desempleo», dirigido por Antonio Villar, Sara de la Rica y Lucía Gorjón García, y elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), corrobora estas cifras alarmantes.

Las estadísticas muestran que el 41% de los más de 2.850.000 desempleados son de larga duración, estando más de un año sin empleo, y que un 28% lleva más de dos años sin trabajo, lo que equivale a alrededor de 700.000 personas. Además, dos tercios de este grupo no reciben ayuda por desempleo, sumando así 1,9 millones de parados sin acceso a esta prestación. De ellos, solo 700.000 han accedido al subsidio de 480 euros, lo que significa que más de 1,2 millones de desempleados carecen de ingresos o asistencia pública.

Estos datos revelan que aproximadamente uno de cada tres desempleados registrados en el SEPE como inactivos no recibe ayudas, aumentando este porcentaje en casi 20 puntos desde 2009, principalmente debido al alto número de desempleados de larga duración, que suman 1,16 millones.

El estudio señala que el 30% de los desempleados soporta el 90% del coste social del desempleo, afectando principalmente a mayores de 45 años, con más de dos años de desempleo, sin ninguna prestación, nivel educativo medio-bajo y mayoritariamente mujeres.

Además, subraya que la configuración actual del desempleo conlleva una pérdida significativa de bienestar tanto a nivel personal (pérdida de ingresos y autoestima) como a nivel social (problemas de integración y cohesión social), especialmente para los desempleados de larga duración.

A pesar de la disminución en la tasa de desempleo según la última EPA, que reflejó un 11,8%, frente al 27% de 2012, el informe de BBVA y el Ivie advierte que este indicador no refleja la situación completa, especialmente en términos de duración y cobertura de prestaciones para desempleados. Además, sugiere que esta «incapacidad de la tasa de paro para reflejar aspectos sociales» debería impulsar cambios en su medición.

Madrid, 9.12.2023

Sonia Morales

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